El proyecto de decreto de turismo supone un retroceso en Catalunya

En abril, la Generalitat de Catalunya comenzó un nuevo debate sobre el home sharing que puso en marcha un proceso de un año de duración, dirigido por una nueva comisión, para desarrollar una normativa clara sobre economía colaborativa. Consideramos que el home sharing es parte de la solución en Catalunya y estuvimos encantados de constatar este avance.

Esta semana, la Generalitat de Catalunya ha publicado un nuevo proyecto de decreto de turismo. Si bien reconoce el home sharing y nuevas formas de alojamiento, constituye un retroceso que, por diferentes motivos, perjudicará a las familias de clase media que comparten sus casas:

  1. No tiene en cuenta la normativa que quieren las familias de clase media. El decreto contradice el trabajo realizado por la Generalitat para desarrollar una nueva normativa para la economía colaborativa y su apuesta por la innovación, que fue muy bien acogida en Catalunya.
  2. No distingue entre operadores profesionales y no profesionales. Las familias de clase media que comparten sus hogares de forma ocasional serán tratados del mismo modo que los operadores comerciales y estarán sujetos a normas arcaicas diseñadas para una industria diferente, incluyendo un complejo sistema de registro, que favorece a los operadores comerciales y perjudica a las familias de clase media y las soluciones que éstas aportan.
  3. No tiene en cuenta los consejos de expertos sobre la regulación de la economía colaborativa. El decreto no presta atención a los llamamientos de la Comisión Europea para prestar más apoyo a la economía colaborativa, a los informes de las autoridades de la competencia solicitando nuevas regulaciones que impulsen las oportunidades económicas para los ciudadanos de a pie, y al compromiso de la Generalitat de ayudar a las familias de clase media a que se beneficien de la economía colaborativa.

El home sharing es parte de la solución en Barcelona. Lleva dinero a los bolsillos de los residentes y les ayuda a mantenerse en sus hogares. La gran mayoría de anfitriones de Airbnb son barceloneses que viven en todos los rincones de la ciudad. Contribuyen a que los viajeros y los beneficios se distribuyan más allá de los puntos de interés turístico, favoreciendo a un mayor número de familias, comunidades y negocios – incluyendo a muchos que no se habían beneficiado del turismo anteriormente.

El año pasado, la comunidad de Airbnb tuvo un impacto económico total de más de 740 millones de euros en la ciudad. Casi 900.000 personas utilizaron Airbnb para visitar Barcelona el año pasado y el anfitrión típico ganó 5.000 € adicionales, quedándose con 97 céntimos de cada euro que cobra para alquilar su espacio.

Airbnb está creciendo debido a que nuestra plataforma refleja los cambios en la manera de vivir, trabajar y viajar en el siglo XXI. Nos alientan las historias de nuestra comunidad sobre las soluciones que aporta el home sharing e instamos a la Generalitat a continuar su labor de apoyo a las familias de clase media que comparten sus hogares para tener un ingreso extra.

La decisión de publicar este proyecto de decreto de turismo ahora es confusa para todos, pero estamos más comprometidos que nunca para que el home sharing sea parte de la solución en Catalunya y para trabajar con todos para aprovechar al máximo la experiencia del home sharing.