Por qué el Ayuntamiento se equivoca al dar la espalda a las familias que comparten su hogar Una carta abierta al Ayuntamiento de Barcelona

Dejadme ser claro: Airbnb desea ser regulada en Barcelona y tenemos cero tolerancia frente a los malos actores. Queremos trabajar con el Ayuntamiento para tomar medidas drásticas contra los operadores turísticos que rompen las reglas. Tenemos por objetivo proteger a los barceloneses que comparten su hogar para obtener un complemento a sus ingresos y poder mantener así a sus familias.

En Barcelona, este planteamiento se encuentra en un callejón sin salida. Al contrario que en otras ciudades en todo el mundo, Barcelona no dispone de regulación para aquellas familias que de manera ocasional comparten su hogar.

Además, el Ayuntamiento ha desistido de forma reiterada de participar en conversaciones sobre cómo colaborar con Airbnb para distinguir entre estos dos grupos e implementar soluciones viables contra los malos actores que protejan a los home sharers locales.

Por este motivo Janet Sanz se equivoca al afirmar que el Ayuntamiento no está “luchando contra el home sharing”. Lo está – y al preferir una campaña de miedo y confusión a definir soluciones viables, son las familias locales quienes más pueden salir perdiendo.

El home sharing es diferente a otras formas de alojamiento en Barcelona. El anfitrión típico de Airbnb obtuvo 5 500 euros por compartir su hogar 70 noches al año en 2016. Más de dos tercios de los anfitriones afirman compartir su residencia habitual y casi un cuarto afirma que realizar esta práctica les ha ayudado a evitar ser desahuciados.

Airbnb ha trabajado con más de 300 gobiernos en regulaciones que den apoyo a familias que comparten su hogar. Sólo en Europa, con más de 100.

Cada anfitrión tiene una historia y una razón que le motiva a abrir su hogar a otros huéspedes. Entre ellos se encuentran Lluís, que afirma que Airbnb le ayudó a superar la crisis financiera, y Begoña, que puede financiar la educación de sus hijas compartiendo las habitaciones vacías de su hogar.

Esto es lo que hace único a Airbnb, y el motivo de que la conversación sobre crear normas claras para el home sharing sea lo más importante.

Alrededor de todo el mundo, Airbnb ha trabajado con más de 300 gobiernos en regulaciones progresistas que den apoyo a familias como estas. Sólo en Europa, Airbnb está manteniendo conversaciones con más de 100 gobiernos para definir normas claras y sencillas que amparen el home sharing.

Desafortunadamente, hoy en día el Ayuntamiento de Barcelona no es uno de ellos, y las normas que se aplican a aquellas familias que comparten su hogar fueron escritas antes de que Airbnb fuera creada.

En la ausencia de esta colaboración, Airbnb ya ha tomado medidas para abordar algunas cuestiones que afectan a Barcelona. En la última semana, Airbnb ha eliminado más de 1.000 anuncios que podrían afectar a la disponibilidad de alojamiento a largo plazo como parte de nuestra política “Un anfitrión, un hogar”. Para poner esta cifra en contexto, esta cantidad supone casi el doble de los alojamientos turísticos ilegales que ya han cesado su actividad en la ciudad por acción del Ayuntamiento.

Hace seis meses, el Juzgado de Barcelona anuló una multa contra Airbnb y aclaró que la ciudad debía adoptar una regulación clara sobre el home sharing. Esta institución afirmó que existe un vacío normativo en la regulación de fenómenos como Airbnb que no será satisfecho con multas, sanciones o con las normas existentes.

Es hora de aprender de las lecciones del pasado y encontrar soluciones para un futuro mejor. La retórica debe ser reemplazada por las acciones. Airbnb desea ser un buen socio de Barcelona. Queremos ayudar a acabar con la confusión que acecha a las familias locales y trabajar de forma conjunta con el Ayuntamiento en normas claras y modernas que funcionen para todos.

Sergio Vinay

Políticas públicas, Airbnb