Reforzando las soluciones para un turismo sostenible Sobre el borrador del decreto de turismo en Catalunya

Airbnb ha estado trabajando con los responsables políticos de Barcelona y Catalunya para desarrollar modelos de turismo que permitan a las familias locales compartir sus hogares y poder beneficiarse del turismo que llega a sus barrios.

Airbnb y el Ayuntamiento de Barcelona están trabajando juntos. La semana pasada, Airbnb decidió actuar contra determinados operadores comerciales ilegales que habían sido identificados por el Ayuntamiento; y el Ayuntamiento, por su parte, acordó excluir a las familias barcelonesas de su política de actuación.

Esto es una buena noticia y un gran paso adelante, pero Barcelona aún no cuenta con reglas claras para las familias que quieren compartir su hogar.

Ayer, algunos medios se hicieron eco de la propuesta del Govern para solucionar esta situación. El Govern está trabajando en una nueva normativa para dejar claro que las familias pueden compartir sus hogares. Nos alegramos de ver cómo la Generalitat quiere aprobar soluciones modernas y claras para un turismo sostenible. Pero nos preocupa que este borrador se quede corto en lograr sus objetivos.

Facilitar que familias puedan compartir sus hogares y cumplir con la normativa

En todo el mundo, los gobiernos han aprobado reglas claras que distinguen a los ciudadanos que, de forma ocasional, comparten sus hogares de los profesionales que están gestionando un negocio. De esta forma, siguen las líneas marcadas por la Comisión Europea sobre cómo se debe regular de forma efectiva la economía colaborativa.

En Catalunya, sin embargo, estos principios se vuelven confusos y complejos.

En la propuesta actual, las familias catalanas que comparten una habitación vacía en su hogar tendrán una regulación clara y proporcionada. Sin embargo, las familias que quieran compartir su casa al completo cuando no están –por ejemplo, si están fuera de la ciudad visitando a su familia un fin de semana-, estarán obligadas a registrarse como un negocio y estarán sujetas a un sinfín de normativas complejas que están diseñadas para profesionales y que serán difíciles de cumplir por parte de los ciudadanos de a pie.

Hay una clara diferencia entre los ciudadanos que comparten sus hogares y los profesionales que están gestionando un negocio. Una distinción confusa por parte del Govern crearía una nueva situación injusta en Catalunya y generaría una desigualdad de oportunidades para las familias que quieren compartir su hogar con viajeros –incluyendo a aquellos que no tienen habitaciones vacías en sus casas para compartir.

Una mejor forma de avanzar

Queremos trabajar con el Govern para que la normativa refleje realmente cómo la gente vive, trabaja y viaja en Catalunya hoy.

En ciudades como Londres y Ámsterdam, hemos introducidos límites automáticos para las familias que comparten su hogar al completo. Estas propuestas han sido muy bien acogidas en estas ciudades porque proporcionan soluciones para lograr un turismo sostenible. Por ejemplo, recientemente el alcalde de Londres ha hecho un llamamiento a otras plataformas para que sigan el ejemplo de Airbnb e introduzcan soluciones similares en la ciudad.

Queremos ser unos buenos socios en Catalunya y estamos listos para empezar a implementar soluciones también aquí.

Si los anfitriones catalanes que comparten una habitación vacía en su hogar pudieran también compartir la casa entera cuando no están, obtendrían unos ingresos adicionales de forma sencilla. Se generaría también una actividad económica en Catalunya de 232 millones de euros anuales y permitiría incrementar la recaudación de la tasa turística en 4,5 millones de euros, basado en anfitriones que comparten su casa entera durante 90 noches al año –todo esto sin ningún impacto en el mercado inmobiliario.

Generar un turismo de calidad en Barcelona

Permitir a las familias compartir sus hogares con viajeros es la mejor manera de crear un turismo de calidad que refuerce Barcelona. Estas familias pueden escoger a quién reciben en sus casas, hacen cumplir las normas de su hogar y recomiendan a los viajeros cómo integrarse y vivir como un vecino más en sus barrios –tanto si los anfitriones están presentes durante la estancia como si no.

A diferencia de otras formas de alojamiento turístico, los viajeros que se hospedan en casas de familias locales asumen una relación de confianza con ellas. Gracias a esto, se pueden integrar en el barrio en el que se hospedan. Es por este motivo que tantos viajeros escogen Airbnb y se hospedan en barrios fuera de las zonas más turísticas.

Agradecemos la voluntad de la Generalitat de Catalunya de aprobar reglas claras que permitan a las familias locales compartir sus hogares y poder beneficiarse del turismo que llega a sus barrios. Queremos trabajar con la Generalitat para reforzar su propuesta y crear soluciones claras, justas y sostenibles que estén a la altura de una Catalunya moderna.