Un turismo que beneficie a muchos, no sólo a unos pocos Una carta abierta al Ayuntamiento de Barcelona

La semana pasada Airbnb y el Ayuntamiento de Barcelona acordaron trabajar juntos para luchar contra los malos actores y proteger a las familias barcelonesas que comparten sus hogares.

Esto son grandes noticias para miles de familias barcelonesas que comparten sus hogares para ganar algo de dinero extra y mantener a sus familias. Más de dos tercios de los anfitriones de Barcelona afirman compartir su residencia habitual y casi 1 de cada 4 asegura que compartir su hogar les ha ayudado a evitar un desahucio.

El lobby hotelero respondió a esta noticia pidiendo más regulación para las familias que comparten su hogar. Aunque esto es decepcionante, aunque no sorprendente, ver a los hoteles proteger sus beneficios mientras atacan a las familias, la hipocresía de esta petición no tiene precedentes.

A Barcelona llegaron el año pasado 10 veces más turistas que se hospedaron en hoteles que en Airbnb. Los hoteles tienen una ocupación media del 79%, el equivalente a una ocupación de 288 noches al año, y la mayoría de los hoteles se concentran en las zonas turísticas.

Además, un informe del Instituto Coordenadas demostró que las mayores cadenas hoteleras poseen el 40% de las licencias turísticas de la ciudad de Barcelona. Los mayores operadores profesionales de apartamentos turísticos y los hoteles juntos suman el 80% de las licencias de pisos turísticos en Barcelona, y dejan poco espacio para nadie más. Es por eso que los hoteles quieren proteger el status quo de la normativa del turismo en Barcelona y por eso han falta nuevas normas que ayuden a que las familias se beneficien también de los que visitan sus barrios.

Por el contrario, los viajeros que usaron Airbnb en Barcelona supusieron menos del 10% de todos los turistas que visitaron Barcelona el año pasado. El anfitrión típico de Airbnb ganó 5.500 euros compartiendo su espacio algo menos de 70 noches al año. Los anfitriones se quedan con el 97% del importe de la reserva. La gran mayoría de anfitriones, huéspedes y reservas de Airbnb se producen fuera de las zonas turísticas, y casi la mitad del gasto del huésped se realiza en comercios de los barrios en los que se hospedan.

Sólo en el último año, esta actividad generó más de 1.000 millones de euros en Barcelona.

El modelo de Airbnb es único; da más poder a los ciudadanos, fortalece los barrios más allá de las zonas turísticas y está sujeto a impuestos locales.

Sabemos que Barcelona también afronta otras presiones turísticas. Los cruceros, por ejemplo, traen más turistas al Puerto de Barcelona en una temporada veraniega que el total de viajeros que usaron Airbnb en Barcelona en todo 2016, según ABTS.

Mientras Airbnb y el Ayuntamiento siguen trabajando juntos para luchar contra los malos actores y proteger a los barceloneses que comparten su hogar, animamos al Ayuntamiento a tener en cuenta cómo podemos trabajar juntos para impulsar opciones de turismo sostenible, que construyan una Barcelona mejor que lleve los beneficios del turismo a muchos, en lugar de concentrarlos en las manos de unos pocos.

Cumpliremos con nuestro compromiso de trabajar con el Ayuntamiento para eliminar a los malos actores de Barcelona. Las familias barcelonesas quieren que sus políticos hagan lo mismo y protejan su derecho a compartir sus hogares y les ayude a participar en el futuro de su ciudad.

Sergio Vinay

Políticas Públicas, Airbnb